Antes de que te levantes a reclamar tus derechos y enrojezcas y se te ponga la voz ronca mientras se te atropellan los alegatos porque la vida no es justa y nunca pareces recibir lo que mereces, considera el trato que le das a Dios. Sí, a Dios, ese personaje mil veces calumniado a lo largo de su historia (y vaya historia larga), a quien...
lee más