Hace unos días, mientras platicaba con mi hermana, ella me decía que la extorsión es un campo compartido. Es decir, que requiere del encuentro del extorsionador con el extorsionado. “Eso también sucede con el sabor”, decía, “el sabor no está en la boca dispuesta a morder la manzana, ni en la manzana, sino en el encuentro de ambas”.
Quedé sorprendido por esa idea. Pero ella continuó explicando: “El sufrimiento padecido por el extorsionado se debe a que éste no se da cuenta cómo contribuyó para ser extorsionado. En esta dupla ninguno de los dos tiene todo el poder”.
Si el extorsionador no tiene el poder total sobre el otro, ¿qué requiere del extorsionado para que su extorsión sea efectiva?, le pregunté.
Su respuesta fue: “El miedo. Si el extorsionado no le da al delincuente esa parte que le falta, no hay forma de que tenga éxito su plan, porque la estructura misma de la extorsión requiere de ese miedo para seguir avanzando”.
Desde que recibí, de uno de nuestros lectores, la sugerencia de escribir sobre el infierno he estado intentando hacerlo. Pero me ha costado mucho trabajo. Creo que se debe a que no le tengo miedo al infierno. Nadie me puede extorsionar con ese concepto, aunque hay quienes consideran que es una doctrina muy importante, porque produce miedo a pecar.
Así que me dispuse a la tarea de investigar las palabras que han sido traducidas como infierno en la Biblia.
- שְׁאֹול (seol). Los hebreos designaban con esta palabra al inframundo, la tumba, donde no se alaba a Dios, el lugar donde los malvados son enviados como castigo. Los justos, aunque pasan por el seol, no son abandonados allí.
- γέεννα (ghehennah, de origen hebreo). Esta palabra se refiere al Valle de Hinnom, en donde había un tiradero de basura y donde se quemaban los cadáveres de animales inmundos. Seguramente no era muy diferente a los basureros a cielo abierto de la actualidad.
- ᾅδης (hades). Es el nombre que los antiguos griegos le dieron a uno de sus dioses, quien dominaba el inframundo, el reino de los muertos. Los romanos lo llamaron Plutón.
- ταρταρόω (tártaro). El nombre de la región subterránea, considerada por los antiguos griegos como la morada de los malvados muertos y resulta similar al concepto judío de la gehennah.
El concepto bíblico del infierno es equiparable al de la tumba o sepulcro. Es el lugar donde se encuentran los muertos, y también el lugar donde serán castigados los pecadores que rechacen al Salvador.
El castigo eterno es muerte (Romanos 6:23), no la tortura. Las escenas de tortura para los perdidos no salieron de la Biblia. La muerte eterna es la no existencia (inconsciencia) eterna. En contraste, la creencia popular sobre el infierno se parece más a una vida eterna de tortura que a la muerte.
No puedo imaginar a los pecadores sufriendo la tortura eterna como castigo de Dios. Sobre todo porque sé que Dios es amor y le creo cuando afirma que no desea la muerte de los impíos, sino que se arrepientan para que vivan (Ezequiel 33:11).
Recientemente se conoció en todo el mundo la caída del régimen de Kadafi en Libia. Tanto lo odiaban sus opositores que después de su captura, lo torturaron. Pero no vivió para contarlo, murió. La muerte es precisamente el medio provisto por Dios para evitar que el sufrimiento sea eterno.
No le temo a la muerte, porque creo en Jesús quien dijo que es como un sueño, un estado de inconsciencia total; y si pudo despertar a Lázaro, también podrá despertarme a mí (Juan 11:11-15, Eclesiastés 9:5).
Tampoco le temo al infierno, el castigo de los pecadores, pues creo que “tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16). El énfasis no está puesto en ser impecable, sino en creer.
Diariamente me preparo para un eventual encuentro con la muerte antes que Cristo regrese por segunda vez. Cada noche practico: al cerrar mis ojos para dormir, caigo en inconsciencia total, hasta la mañana siguiente cuando los abro para ver el nuevo día. Si llego a visitar el infierno (la tumba), sé que Jesús no me dejará allí para siempre. Me llamará y abriré mis ojos para contemplar el rostro de mi Salvador.

Creo q la frase “La muerte es precisamente el medio provisto por Dios para evitar que el sufrimiento sea eterno” lo resume todo =)
[...] un texto anterior te mencioné cuatro palabras de la Biblia que se tradujeron como “infierno” para luego [...]