En un texto anterior te mencioné cuatro palabras de la Biblia que se tradujeron como “infierno” para luego explicar que todas ellas se refieren al lugar donde están los muertos. Según la Biblia, los muertos están donde los dejamos: en sus tumbas, inconscientes. Cuando Cristo regrese por segunda vez, los muertos en Cristo resucitarán. Así pues, esas palabras que se han traducido como “infierno” se refieren a la tumba.
Entonces ¿cómo es que se relaciona al infierno con el fuego? Todavía me acuerdo –aunque en esa época mi edad se contaba con un sólo dígito– cuando se estrenó la película “The towering inferno“. Mis compañeros de la escuela contaban las escenas sobre el incendio en el edificio más alto del mundo. Fuego, fuego y más fuego… los bomberos incapaces de apagarlo. Ha de ser ¡el infierno!
Esta semana busqué el origen etimológico de la palabra infierno. Todas las fuentes que encontré con ayuda de mi amigo Google, coinciden en que proviene del latín infernus, pero no se ponen de acuerdo en lo que significa. Encontré que el prefijo “in” significa dentro, en el interior. También se la relaciona con inferior, lo que está por debajo. Curiosamente, no encontré que se la relacionara en forma directa con fuego, sólo indirectamente cuando se menciona la creencia popular de un lugar ardiente.
Así que busqué fernus, sin el in, y me apareció la palabra furnus, de la cual derivan “horno” y “furnace”, en inglés. Si infierno se deriva de in-furnus, entonces significaría “dentro del horno” y por lo tanto los jóvenes hebreos ya estuvieron en el infierno y salieron vivos para contarlo (Daniel 3).
Mi amigo Zamuel me compartió algunos textos que “sugieren su existencia [del infierno]“: “Si tu mano o tu pie te hace pecar, córtatelo y arrójalo. Más te vale entrar en la vida manco o cojo que ser arrojado al fuego eterno con tus dos manos y tus dos pies” (Mateo 18:8-9). El fuego del infierno mencionado en este pasaje es ghehennah. Ya lo platicamos en el post anterior.
Otro más: “Entonces dirá el Rey a los que estén a su derecha: ‘Vengan ustedes, a quienes mi Padre ha bendecido; reciban su herencia, el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo’… Luego dirá a los que estén a su izquierda: ‘Apártense de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles’… Aquéllos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna” (Mateo 25:34, 41, 46).
Como puedes leer, los dos destinos posibles para los seres humanos son: el reino, la vida eterna, y “el fuego eterno” o “castigo eterno”.
En cuanto al primer resultado, sabemos que no tenemos que esperar a que Cristo regrese para comenzar a disfrutar la vida eterna porque la recibimos cuando empezamos a conocer a Dios y a Jesucristo (Juan 17:3). Nos convertimos en ciudadanos del reino de Dios cuando aceptamos a Jesús como nuestro Salvador (Efesios 2:11-13) y otros empiezan a notar que nuestra vida va cambiando, pues servimos a quienes nos rodean, aunque no nos percatemos de ello (S. Mateo 25:34-40).
La muerte podría interrumpir temporalmente esa relación, pues todavía somos mortales. Al volver Jesús a la tierra, los muertos en Cristo resucitarán y todos los redimidos recibiremos la inmortalidad (1 Corintios 15:51-54). Con este atributo adicional podremos gozar de la relación con Dios sin más interrupciones.
En contraste, quienes consistentemente rechacen las múltiples oportunidades de recibir la vida eterna que Dios les ofrece, recibirán el castigo eterno: morirán y sus cadáveres serán consumidos por el fuego eterno. De esa manera compartirán el mismo destino que el diablo y sus ángeles.
La escena se describe en el capítulo 20 de Apocalipsis, donde se afirma que el fuego los consumirá por completo. El versículo 10 afirma que el diablo, la bestia y el falso profeta serán atormentados eternamente (Apocalipsis 20:9-10).
Ahora bien, la Biblia menciona que Sodoma y Gomorra sufrieron el castigo de un fuego eterno “por haber practicado, como aquéllos, inmoralidad sexual y vicios contra la naturaleza” (Judas 7). Ambas ciudades fueron destruidas hace más de 4,000 años (Génesis 19). Si el fuego es eterno por su duración, debería estar encendido todavía; pero no fue el caso, porque se apagó cuando se consumió la ciudad. Algunos expertos en arqueología consideran que estas ciudades se ubicaban en la zona ocupada actualmente por el Mar Muerto. No sólo se apagó el fuego, sino que se inundó el territorio. Nunca más fueron reconstruidas estas ciudades. Y el mar que las cubre impide que puedan resurgir. Fueron destruidas para siempre. El fuego es eterno porque lo que destruye nunca más volverá a existir. Sus consecuencias son eternas, no su duración.
Volviendo al Apocalipsis, leemos que “la muerte [tártaro] y el infierno [hades] fueron arrojados al lago de fuego. Este lago de fuego es la muerte segunda. Aquel cuyo nombre no estaba escrito en el libro de la vida era arrojado al lago de fuego” (vss. 20:14-15). Pero si el infierno fuese lo mismo que el lago de fuego, ¿cómo se entendería que el infierno será arrojado al lago de fuego? Más bien Dios promete que la muerte y el infierno (la tumba) serán destruidos en el lago de fuego. Allí también se exterminará a Satanás y sus ángeles, junto con “los cobardes, los incrédulos, los abominables, los asesinos, los que cometen inmoralidades sexuales, los que practican artes mágicas, los idólatras y todos los mentirosos” (Apocalipsis 21:8), aquellos cuyo nombre no estaban escrito en el libro de la vida.
Estoy seguro que mientras este fuego esté encendido, el Señor Jesús derramará lágrimas de tristeza porque él dio su vida para que nadie tuviera que morir eternamente, pero algunos lo rechazaron. Sin embargo, no será una tristeza eterna; cuando el fuego se apague, Dios enjugará toda lágrima y ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas habrán dejado de existir para siempre (Apocalipsis 21.4) y todo quedará renovado.

Lo de Sodoma y Gomorra destruídas por el fuego eterno y la muerte e infierno arrojados al mismo, junto con todos los demás argumentos de ud y el Perplex han dejado en claro q el infierno será destruído en él mismo… de consecuencias eternas…
Q bueno es Dios, q ni de chiste permitirá un sufrir eterno para sus criaturas…!
Ese es el Dios en el q creo =)