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Hay lechem matzot recién hecho, ¿gustas?

¿Te gustaría probar Lehem Matzot? No es algo que sepa raro. Quizás el nombre suena extraño, pues está en hebreo, pero en español le decimos pan sin levadura.

Aunque en los servicios del antiguo santuario israelita que se menciona en la Biblia se usaban tres variedades de ese pan, cuando participamos en el rito de comunión, la Santa Cena, suelen repartir siempre una misma receta: unos cuadritos de pan que parecen galletitas horneadas. En Éxodo 29:2 se mencionan los panes sin levadura (lechem matzot), las tortas sin levadura amasadas con aceite (chalot matzot) y los hojaldres sin levadura untadas con aceite (rakik matzot). En cuanto a la forma de cocción, se podía hornear, cocer en sartén o cocer en cazuela (Levítico 2:4-7).

Desde que leí estos y otros pasajes similares me surgió la inquietud por saber cómo serían estos panes. Hace años leí en el libro Shadows of his sacrifice que estas ofrendas se parecían a ciertos panes que se preparan en la India, el chapati y la parata. En aquella época me resultó difícil saber cómo eran estos panes, pues la India está un poquito lejos de México como para darme la vuelta y la internet no era tan accesible.

La curiosidad me regresó hace poco. Busqué en Google estas palabras y logré encontrar unas recetas por escrito que nunca me atreví a probar. Pero hace unos días la inquietud volvió a la carga, así que entré a YouTube y al buscar chapati, parata, ¡tada! aparecieron dos cocineras indio americanas explicando cómo hacer chapatis y paratas y entonces descubrí que los chapatis se parecen a las ¡tortillas de harina! Y las paratas son lo mismo, pero fritas en aceite, o sea, ¡buñuelos! Y esta vez sí que no pude quedarme con las ganas de probarlas.

Posteriormente encontré videos donde se muestra cómo hacer matzah y chalah y lucen muy ricos. No son lo mismo, pero ahora tengo una idea más clara de cómo son.

Si te gustan las tortillas de harina, sabrás que después de comer la primera, siempre se antoja la segunda y otra más. En el norte de México acostumbramos a sentarnos con los amigos para comer juntos las tortillas de harina, con algún relleno.

Yo soy el pan de vida—declaró Jesús—. El que a mí viene nunca pasará hambre, y el que en mí cree nunca más volverá a tener sed (Juan 6:35).

Ahora que has probado esta tortillita de vida, ¿no se te antoja otra? No te quedes con las ganas, puedes saborearte treinta y cinco en Juan 6:25-59. Si te parece que son muchas, pues reúnete con tus amigos y amigas para paladearlas juntos. Estoy seguro que a más de uno le gustarán. Recuerda que no solo de tortillas de harina vive el hombre, sino de “toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4).

Ya te compartí una de mis tortillas favoritas, ¿quisieras compartirme una de las que a ti te gustan?

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