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    • Carlos López

      Valuación industrial
    • 13/07/2012 in Relación

    ¡Corran, la Luna se está cayendo!


    ¿La Luna  se está cayendo siempre? Sí, claro. ¿Y por qué no nos cae encima entonces?

    Sí se está cayendo, pero como tiene la misma forma de la Tierra ¡el piso se le escapa siempre y no llega hasta él!  En vez de caerse en forma vertical, se cae con la misma forma de la Tierra y no llega al suelo, digamos. Si la Tierra fuera cúbica esto no podría suceder porque en algún momento chocaría con algo. Pero como la Tierra es esférica, el objeto va siguiendo la misma curva y no llega nunca al piso. ¡Pero sí se está cayendo! Se cae de costado, digamos.

    Además, la fuerza gravitatoria que ejerce la Luna sobre la Tierra hace que ésta gire a la velocidad y ángulo justo que permite la estabilidad necesaria para un conveniente desarrollo de la vida en nuestro planeta. La Luna es mucho más que un adorno nocturno agradable.

    La relación Tierra-Luna me recuerda a mi relación con mi Padre bueno, ya que igual me pasa a mí ¡siempre me estoy cayendo!

    Pero entonces, recuerdo que sin él nada puedo hacer (Juan 15:5). Es cuando trato de imitarlo, cuando me asemejo más a él, cuando no me caigo, pues él “extiende su mano desde lo alto, toma la mía y me saca del mar profundo” (2 Samuel 22:17).

    Foto: Ashmeet Singh