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    • Fiñe Alberto Moncada

      Ingeniería y Teología
    • 01/10/2012 in Vida cristiana

    Los desertores


    Robert Fisk cuenta esta historia para denunciar las atrocidades de los imperios de todos los tiempos (todos son iguales, parece decir). Como periodista quiere aportar argumentos para una visión política.

    Yo la tomo prestada para mostrar que, mirando desde otro ángulo los mismos hechos, se ganan argumentos para una cosmovisión salvadora, delineada por Dios desde el extremo inicial de la niebla del tiempo.

    Éstas son las palabras de Fisk:

    Entremos a la maravillosa iglesia católica de San Sarkis y encontraremos pinturas de dos soldados romanos acantonados en el fuerte imperial de Rasafa, al norte de Palmira, que se convirtieron al cristianismo y se encontraron en una situación típicamente siria. Sergio y Pixos molestaron al gran líder de Roma –el imperio aún no abandonaba a Júpiter, Venus, Baco y demás–, quien ordenó su ejecución. Los dos legionarios se refugiaron en Maaloula, predicando el cristianismo, hasta que el largo brazo de los servicios de inteligencia romanos los encontró, y fueron llevados en cadenas a Rasafa y degollados por órdenes del emperador.

    Miro al anciano que relata la historia y los dos asentimos en tácito acuerdo sobre su relevancia actual. Sergio y Pixos eran desertores.

    Filipenses 3:7-9

    foto: International Center of Medieval Art. Se observa la iglesia de San Sergio (o San Sarkis) antes de ser reconstruida y un detalle de uno de los frescos mostrando a los discípulos