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    • Fiñe Alberto Moncada

      Ingeniería y Teología
    • 25/08/2012 in Creación

    Piedra semanal en el camino

    Tun tun, tun tun, late el corazón con su ritmo. Y con fiel cadencia van los chorros de sangre con sus montoncitos de celulitas invisibles al ojo. Con ritmo también organiza el cerebro el sueño y la vigila, igual de rítmica que es la respiración: adentro, afuera, alto, adentro, afuera, alto.

    Dios nos hizo musicales y nos calibró para que camináramos largo y tendido por las veredas y luego paráramos a tomar aire y a regodearnos de la distancia recorrida. Y nos hizo para alegrarnos en un trabajo que combine con lo que somos por dentro y para luego descansar alegrándonos en lo hecho.

    Como Dios, igual que Dios, quien se puso a crear frenéticamente un planeta en el inexplicable plazo de seis días, para luego sentarse a la sombra de un árbol el séptimo día, contemplando lo hecho, lo bien hecho; no como el millonario que bebe un coco en su playa privada y se jacta de su poder, sino como el padre que acabó la casa del árbol de sus pequeños y los llama para entregárselas.

    Así descansando sin cansancio, al lado de sus hijos con unas horas de vida, el Padre bueno les cuenta emocionado su obra y les entrega el regalo. Porque les dice algo así:

    “Es tan agradable hacer algo por los demás, no hay nada mejor. Por eso les entrego este mundo y también ingenio y fuerzas y talento. Por favor, hijos, hay tanto que crear, tanto que hacer por otros que necesito que me ayuden: sigan ustedes con este mundo, llévenlo al límite de sus posibilidades. Pero cada semana reunámonos a celebrar mi creación y lo que ustedes han logrado con ella para hacer que otros sean mejores”.

    Con razón si semana es igual a ritmo, el acento de la canción es el sábado.

    El sábado programado por Dios es una piedra en el camino que asciende a la cima, donde te sientas a recobrar el aliento con la cara al horizonte y a la vastedad.

    Jesús es el señor del sábado; reposar ese día es hacerle fiesta y alegrarse.

    Isaías 58:13-14