• Tal como estás


    A pie con Dios en la ciudad de México, rodeado de jóvenes greñudos, tatuados, fachosos, con numerosos piercings, cabellos de colores y ropa sin planchar. Estoy con ellos en un foro sobre videojuegos, no para jugar sino para crearlos. Muchos de ellos son emprendedores en sus propias empresas, tienen títulos universitarios y muy clara su visión del mundo. Son gente decente.

    Mientras los observo quiero saber de Jesús cuál es la exacta misión que tengo con ellos. Al fin y al cabo su intención última es buscar y salvar lo que se había perdido o sea, salvarnos a todos (Lucas 19:10).

    Si yo no hubiera recibido la libertad que regala Jesús creería que mi obligación es hacerlos cristianos de una denominación, enseñarles una liturgia y mandarles obedecer alguna rutina. Qué bueno que la Biblia dice que “cada uno permanezca ante Dios en la condición en que estaba cuando Dios lo llamó” (1 Corintios 7:24 NVI).

    Me gusta que Dios puede contratarme en su empresa de rescates eternos para ayudar a cualquiera, aunque sea un poco, a alcanzar el ideal del Señor. Tú lo conoces porque “¡ya se te ha declarado lo que es bueno! ya se te ha dicho lo que de ti espera el Señor: practicar la justicia, amar la misericordia y humillarte ante tu Dios” (Miqueas 6:8 NVI).

    imagen: detalle del libro Changed, de la Pacific Press, que trata de historias jóvenes marginados que hoy son profesionales cristianos que comparten el evangelio.