• Totalmente permitido regresar



    basado en los versos de una canción de Woody Guthrie

    La ley de Dios es un letrero enorme que advierte contra seguir por un camino peligroso. No hay que andar por él; hay muerte al final y dolor, soledad y culpa en el trayecto.

    Si te acercas al precipicio la Ley, con mayúsculas, gritará más fuerte, te dirá que no, que no, que no. No debes avanzar.

    Con todo, esa ley es como el letrero que encuentras en las carreteras: tienen la señal sólo por un lado y nada por el otro. Es que las señales de la justicia son advertencias sólo para quienes van, no para quienes vienen.

    El regreso al buen camino es incondicional, no demanda requisito alguno y la aceptación es completa. Si alguna vez quieres volver a tu Padre celestial y ves señales con advertencias y condiciones previas, no son de Dios.

    “Todos hemos pecado, y por eso estamos lejos de Dios. Pero él nos ama mucho, y nos declara inocentes sin pedirnos nada a cambio. Por medio de Jesús, nos ha librado del castigo que merecían nuestros pecados” (Romanos 3:23, 24 TLA).

    foto: AppleJays