Si eres un antiguo visitante del “A pie con Dios”, bienvenido. Si eres nuevo en este barrio, doblemente bienvenido. Aquí se trata de charlar animadamente de Dios y el mundo y la vida que nos dio. Lo hacemos desenfadadamente, a ratos con un aire ligeramente irreverente. Pero no porque no nos importe o no lo tomemos en serio, sino al contrario, porque la vida cristiana es, ante todo, una experiencia feliz. La reacción más frecuente cuando lo piensas es celebrar. Pues entonces celebra con nosotros.
El proyecto original “A pie con Dios” se acerca a su tercer aniversario. Tuvo sus momentos de gloria y logró su objetivo de barbechar una parcela de textos cristianos algo posmodernos, con estilo literario, poco ortodoxos. Como siguen teniendo su valor, un día de estos recuperaremos algunos textos anteriores para que les eches un vistazo.
Bueno, ahora le damos un giro a esta misión haciendo que el blog sea colectivo, con Carlos, Roberto y un servidor, Fiñe Alberto. ¿Por qué colectivo? ¿por qué esos tres? Ocurre que un día Carlos me dijo en Monterrey que Roberto hablaba mucho. Volví a Montemorelos (setenta km al sureste); vi a Roberto en la tarde y le dije el chisme. Los siguientes quince o veinte minutos fueron un monólogo suyo para explicar que eso no era cierto. O sea, quedó comprobado. Entonces nos dimos cuenta que se nos daba de manera natural platicar sabrosamente sobre la Biblia.
Carlos habla mucho también. Con cualquiera de los dos debo esperar a que respiren para decir algo; y debo ser rápido y concreto. Sin embargo, dicen cosas interesantes o al menos debatibles; entonces, para no perderse algunas buenas perlas hay que pagar el precio de invertir tiempo escuchando. La solemnidad de Roberto y las anécdotas de Carlos con aire ranchero pueden hacer que valgan más la pena ciertos temas vitaminados que te aseguro nos conviene tener en mente. Ya sabes, sobre las cuestiones de la vida que valen, sobre recordarnos que procurar la dicha de Dios y el prójimo es el inicio de la dicha propia, sobre la necesidad de no dejarse amargar por lo que no nos resulta cotidianamente. En fin, charlas sobre conocer a Dios, ser mejor persona y hacer el mayor bien posible.
Para no pasarnos sólo güiri güiri en las tardes, se nos ocurrió escribir este blog a seis manos (más David en los controles). Cada uno escribe ya con su estilo y sus fijaciones. Esperamos que los hilos sueltos que enhebremos entre nosotros, más lo que tú aportes, nos den para hacer más rico, más disfrutable este andar por la vida que podemos hacer, si queremos, a pie con Dios.
En nombre del team, pasa, ponte cómodo, estás en tu blog.
