Dios musical
¿Profeta? No, qué bah, ni me digas así. Mi mamá está diciéndole a todo mundo: “Que Jahaziel esto y Jahaziel lo otro, que ¡hay un profeta en la familia!”
Mira, la verdad es que lo que siempre me ha gustado es cantar. Es lo mío, es de familia. Soy más o menos chozno de Asaf o algo así, porque era mi megatatarabuelo (2 Crónicas 20:14).
Oye y te estoy hablando de un figurón de la música israelita (1 Crónicas 16:5). El tipo era bárbaro. Dicen que el rey David le daba unos versos y Asaf a los minutos ya los había musicalizado y comenzaba a orquestarlos. Seguro que con unas percusiones sublimes, que era lo suyo. …
Reconocer y asombrarse
La adoración es una cuestión de posiciones, comencemos por eso. Si es verdad lo que dice la Biblia, Dios es creador y yo criatura. Adorar es admitirlo y plegarse a esa realidad.
Ahora movámonos así, de ladito, hacia el terreno de la alabanza.
Sucede que cuando te quedas callado pensando y miras que el mundo, la negrura del cielo con confeti de estrellas y el universo todo tienen sentido con un creador, y cuando además le agregas que las circunstancias de la vida parecen todas tener intención y rumbo, entonces tu alma pronuncia, qué te gusta, un “ah” largo que significa “conque sí, ¿eh?”, pero de asombro, o un “¡¡wow!!” para estar a tono con la moda, entonces estás adorando. …
