Rompeolas de entrega
Como una ola enorme me azota el mal, me golpea en mis prójimos de todas las distancias. Carcome las bases. Va desgranando los pilares de la casa grande; planeta le decimos. No parará, qué bah, no tiene para cuándo acabarse la tormenta, tempestad afilada como si nos odiara.
Lo admito, yo mismo la alimento a veces, aporto mis dosis de caos y con eso aliento la vergüenza y el olvido, que duelen como el desamor.
Unos cuantos, los heroicos, levantan barricadas para desafiar la nube tóxica que mata a su paso la esperanza. En labor de zapadores emprenden la imposible tarea de impedir que las manos de mil dedos acusadores terminen de construir la pared que obstruirá para siempre la …
El grano de arena que te quitaba el sueño
Dios perdió el sentido. ¿Lo desquició la magnitud inconcebible de su universo y la complejidad avasalladora de su creación?
Hizo una fuente de un millón de galaxias para bañar con chorros de rayos de alta energía la negrura del cosmos, como faro de gigantes en un mar de nebulosas.
Tiene un racimo de estrellas a la izquierda y cuatro montones de estrellas a la derecha; todas danzan jocosas por siglos.
En mil planetas hablan de su Creador; en diez mil planetas cantan con risas a su Creador; en infinidad de planetas oran quedamente a su Creador. Todos buena gente, todos feliz gente.
Si paseas a baja velocidad te deja sin aliento la abrumadora variedad de la zoología de los mundos. …
