Para no olvidar leerla
Al terminar el año viejo, mientras sonaban las doce campanadas y te apresurabas a comer las doce uvas, seguramente te hacías buenos propósitos. ¡Ahora sí lo lograré!, probablemente te dijiste.
Ponerse a dieta para bajar esos kilitos (¿en diminutivo por cariño o porque pesan menos?) es uno de los propósitos más comunes. En años pasados nunca me propuse bajar de peso, pues no estaba en mis prioridades, hasta que mi mamá me llamó por teléfono y me dijo: “Hijito, a tu edad me diagnosticaron diabetes. Cuídate”. La diabetes solía ser una enfermedad de viejitos, pero actualmente se ha convertido en un gran problema de salud pública. Ese comentario fue suficiente para buscar asesoría médica y de nutrición. El 6 de …
Él no era uno de nosotros
El rabino, o sea, el maestro, escuchó al jovencito con atención. Los otros niños estaban desconcertados: no recordaban haber visto antes a este muchacho en su clase, sin embargo, se quedaron maravillados por la fluidez notable con que recitaba su parte. El rabino Chaim no se impresionó en lo absoluto. Se volvió hacia el joven y le dijo: “por favor, dile a tu padre que hay mejores formas de ganarse unas monedas”. Dicho esto, despidió al muchacho.
Los estudiantes se quedaron sorprendidos. “¿Cómo supo el rabino?” Su curiosidad los obligó a preguntarle al rabino Chaim. Él sonrió mientras les respondía. “Hay dos maneras de leer la Guemará. Una es siendo llenos de espiritualidad: el cuerpo del niño se balancea y …
