Entre más lejos, más solemne

¿Son sagrados los templos cristianos, los dedicados a la adoración del Dios del cielo? Si lo son, ¿es incompatible la alegría efusiva o los arranques celebratorios, como aplaudir, con la santidad de esos espacios?

En lugar de ir al Antiguo Testamento para comenzar una respuesta, me acerco a Jesús cuando regaña a los fariseos por ensalzar los objetos y marginar al Creador. En ese momento les dice que están equivocados si creen que el templo es sagrado por sí solo; “el que jura por el templo, no está jurando solamente por el templo, sino también por Dios, que vive allí” (Mateo 23:16-22 DHH). No es santo ni el espacio ni el tiempo sino la persona que santifica. Si …