Para no olvidar leerla
Al terminar el año viejo, mientras sonaban las doce campanadas y te apresurabas a comer las doce uvas, seguramente te hacías buenos propósitos. ¡Ahora sí lo lograré!, probablemente te dijiste.
Ponerse a dieta para bajar esos kilitos (¿en diminutivo por cariño o porque pesan menos?) es uno de los propósitos más comunes. En años pasados nunca me propuse bajar de peso, pues no estaba en mis prioridades, hasta que mi mamá me llamó por teléfono y me dijo: “Hijito, a tu edad me diagnosticaron diabetes. Cuídate”. La diabetes solía ser una enfermedad de viejitos, pero actualmente se ha convertido en un gran problema de salud pública. Ese comentario fue suficiente para buscar asesoría médica y de nutrición. El 6 de …
Cabaña en el bosque
La Biblia es un libro viejísimo, escrito en idiomas que se murieron de muerte natural hace mucho, producido por un pueblo y en una tierra que están lejos de casi cualquier parte. Resulta extraño pensar que tenga algo que decirnos para quienes vivimos a milenios de distancia.
Y sí, es extraño cuando lo ves como un libro de códigos. Pero yo digo que no sólo es más que eso, ¡ni siquiera es esencialmente eso! Prefiero ver el libro como el diario de viaje de un Padre venerable y canoso, pero jovial y lleno de energía; ingenioso también. Podría leerse así:
“Querido diario, la semana pasada hice un mundo; me dicen que me quedó increíble, me gustó. Ah, por cierto, tengo dos …
