¡Háblame, Señor, en tu silencio!
Un día el rey Acab, que salió peor que su papá de malo, ¡y era muy malo! se asomó a la calle, vio el Sol y se dijo: “Mira que brillosito, me gusta para dios” y se convirtió en un idólatra de marca. También así nosotros manufacturamos dioses. Escogemos lo que más nos atrae y lo convertimos en el objeto de nuestras querencias, hasta que en el momento menos esperado ¡ya tenemos un dios de refacción en la cajuela de nuestras vidas!
Dios, a través de Elías, anunció a Acab que por desobediente e idólatra —no hay cosa que saque más de sus casillas al Señor— no llovería en su tierra durante tres años. Claro que a Acab no le …
Como Elías y Elisa
Elisa se apuntó para hacer algo por la gente, lo que fuera. Cuando dijo sí, no tenía en mente que acabarían por enviarla a una colonia marginada de la ciudad para dar algunas charlas sobre prevención de la violencia intrafamiliar.
Al principio se animaron muchas amigas a acompañarla. Toda clase de pretextos redujeron el grupo a tres personas y luego a dos. Más adelante Elisa se quedó sola.
Prevenir la violencia, vaya idea. Pero si hay para tirar para arriba, diría mi mamá. En todos los ámbitos, entre todas las personas abunda la agresión física, sicológica, laboral y de las clases que te imagines. ¿Es posible erradicarla?
La estrategia de Elisa era simple: reunir a los padres de los alumnos …
