Diariamente me preparo por si visito el infierno
Hace unos días, mientras platicaba con mi hermana, ella me decía que la extorsión es un campo compartido. Es decir, que requiere del encuentro del extorsionador con el extorsionado. “Eso también sucede con el sabor”, decía, “el sabor no está en la boca dispuesta a morder la manzana, ni en la manzana, sino en el encuentro de ambas”.
Quedé sorprendido por esa idea. Pero ella continuó explicando: “El sufrimiento padecido por el extorsionado se debe a que éste no se da cuenta cómo contribuyó para ser extorsionado. En esta dupla ninguno de los dos tiene todo el poder”.
Si el extorsionador no tiene el poder total sobre el otro, ¿qué requiere del extorsionado para que su extorsión sea efectiva?, le pregunté.…
Todo mundo tiene un infierno en la cabeza – I
Primera parte
Allá por el año 1588 en la legendaria Academia de Florencia, donde se reunían los cultos desde hacía casi cincuenta años a estudiar las obras de otros también cultos como Boccaccio y Dante, las discusiones se ponían olímpicas. La poesía, la oratoria, la exaltación de la lengua toscana era el pan de cada día. Para no aburrirse y ejercitar la mente discutían las cosas más inverosímiles para el pueblo común: ¿Cuáles eran el emplazamiento, la forma y las dimensiones del infierno de Dante? Seguramente querían saber si tantísimos glotones como ellos tendrían cabida en el lago de fuego.
Dante era una vaca sagrada para los toscanos y lo que él dijera era palabra de Dios, pero cómo eran …
