Oración desganada

No tengo ganas de ti, Señor. Ahora no. Relévame por favor de tu ley por este día, haz que mi conciencia voltee a otro lado; quiero navegar por instrumentos, sentir que no me observa un ángel inquisidor que toma nota puntual de lo que digo, lo que pienso que digo, lo que debiera decir.

Cansa ser bueno, andar derecho sin derecho a voltear a ver lo que quieres con todo descaro. Siempre tan correcto para no probar eso ni ponerte aquello. Ay, qué vida almidonada, de parecer correcto y cumplir el estándar.

¿Acaso así es tu cielo? ¿me harás andar con el cuello erguido y la mirada lejana por los siglos de los siglos? No, Dios mío; no me hagas …

El más amoroso, el más obediente

De acuerdo, no hay manera de lograr que a punta de portarme bien y darle regalos un amigo muy cercano perdone mi traición. Y me refiero a un buen amigo, quien está dispuesto a pasar por alto la ofensa porque sí, porque tiene un corazón grande, porque quiere que la amistad no acabe. Por eso no puedo comprar su aceptación con nada.

Y si yo quiero a mi amigo y él me dice: “no hay problema, hagamos de cuenta que no pasó nada”, ¿qué es lo primero que hago? ¿portarme bien y llenarlo de regalos? Claro que no, le digo gracias y luego hablo bien de él aquí y allá y no me canso de decir: es un tipazo.

Ya …