Aprendiendo a vivir en el desierto

El príncipe manejó por varias horas, hasta que el elegante auto empezó a detenerse por falta de combustible. Parecía increíble que tan poderosa máquina quedara inmóvil.

Moisés abrió la puerta y sus elegantes zapatos de dos mil dólares pisan el suelo, que se siente blando. Era arena. Moisés había llegado al desierto.

Aquel hombre se veía extrañamente fuera de lugar: Estaba completamente vestido de seda. Su traje, camisa y corbata eran de este fino material. En la apresurada huida, después de haber matado al egipcio, no había tenido oportunidad de vestirse apropiadamente para el viaje al desierto.

Moisés empezó a caminar, al tiempo que se desprendía de lo que le estorbaba: el Iphone ahí no le servía de nada, de …