Sí, Señor, te escucho
Recientemente platicaba con unos estudiantes que preparaban una exposición sobre cómo hacía discípulos Jesús. Luego de comentar algunas de sus ideas, me pidieron que les aportara algo.
Les dije que, según entiendo, el método de Jesús era muy sencillo. Se acercó a cada uno de sus discípulos –excepto a Judas– y le dijo: “Sígueme”. No los amenazó, no los obligó ni los chantajeó, tan sólo les expresó su deseo y ellos dejaron todo para seguirlo voluntariamente.
Hubo un hombre que se acercó a Jesús para preguntarle: “¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?” Jesús le respondió: “Ya sabes los mandamientos”, y le citó algunos de ellos. El hombre replicó: “todo eso lo he cumplido desde que era joven”. Jesús …
El más amoroso, el más obediente
De acuerdo, no hay manera de lograr que a punta de portarme bien y darle regalos un amigo muy cercano perdone mi traición. Y me refiero a un buen amigo, quien está dispuesto a pasar por alto la ofensa porque sí, porque tiene un corazón grande, porque quiere que la amistad no acabe. Por eso no puedo comprar su aceptación con nada.
Y si yo quiero a mi amigo y él me dice: “no hay problema, hagamos de cuenta que no pasó nada”, ¿qué es lo primero que hago? ¿portarme bien y llenarlo de regalos? Claro que no, le digo gracias y luego hablo bien de él aquí y allá y no me canso de decir: es un tipazo.
Ya …
