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¿Te gustaría ser perfecto?

—¡Doña Esther, la buscan!

Mi mamá, ocupada en la cocina, sale secándose las manos con el mandil. Se asoma a la puerta y ve a un imponente hombre vestido de camisa blanca con corbata y pantalón azul.

—Venimos de la iglesia a visitarla. Supimos que su hijita está enferma y venimos a orar por ella.

—Pasen por favor, qué bueno que vinieron. Mi hijita no está yendo a la escuela porque no puede caminar y las compañeritas de la secundaria la vinieron a visitar; trajeron comida y refrescos para comer con ella y pasar la tarde acompañándola.

Este hombre que llegaba de visita era muy conocido en la comunidad de la iglesia. Parecía vivir obsesionado con la perfección. Le gustaba …