Racista
Racista soy, la gente de mi tierra me hizo así. Soy gente de mi tierra, me pienso superior y cuando te cruzas en mi camino hago lo que mereces: te ignoro.
Tu acento extraño, tu piel, tu risa ajena, tus ojos que no han visto mis paisajes, todo te señala ¡no estás a mi altura!
Pero me recibiste. Cuando migré a la gran ciudad me regalaste el cantadito de tu voz y un nuevo sentido del humor; me revelaste los laberintos secretos de la urbe. No me catalogaste de despreciable; acaso como divertidamente excéntrico.
Luego me recibiste cuando me asenté en el otro extremo del país. Eras del sur o del norte, del mar, de las antípodas, del puerto, del …
Un menú que entienda, por favor
Que el cristianismo y otras grandes religiones formales, estructuraditas y de cuadratura garantizada, agonicen no es novedad. Claro que religiosos no dejamos de ser, por más que los librepensadores se jacten. Ahora, sin embargo, echo un vistazo a los medios, a los espectáculos y a los éxitos de librería y me doy cuenta de que la fe gira y se vuelve hacia los paquetes de creencias en el que yo soy quien importa. Supongo que la humanidad se ha cansado de que los dioses acaparen las marquesinas y los escenarios; tal vez ya nos cansamos de que nos dicten la vida sin tener la decencia de preguntarnos primero si los destinos que nos proponen son apetecibles.
Para escándalo de los …
