¿Falta o sobra sabor?
En la casa de mi tío Enrique solía cocinar mi abuela. Si ella no estaba, él se hacía cargo. En una de esas ocasiones yo estaba presente y fui testigo de cómo preparaba una bebida, cómo te digo, tan pero tan saludable que sabía espantosa. Le sirvió a su hijo mayor, mi primo, quien la probó, hizo una mueca sin intentar ocultarla y dijo rayos y centellas del potaje aquel. Por supuesto, mi tío se indignó y respondió que lo que pasaba es que tenía el gusto pervertido. O sea, ya no podía percibir las cosas buenas.
Yo me puse de parte de mi primo (mentalmente, je, para que no me echaran de la casa). Ahora pienso que fue un …
Fuera del salero, sabrosa sal
Ustedes son la sal de este mundo. Pero si la sal deja de estar salada, ¿cómo podrá recobrar su sabor? Ya no sirve para nada, así que se la tira a la calle y la gente la pisotea. Mateo 5:13 (DHH)
¡Qué manera de hablar de Jesús! La imagen de la sal es rica en significados. La sal da sabor a los alimentos, los conserva, sirve para hacer lámparas, crepita al fuego, provoca sed, al disolverse genera desprendimiento de calor —hay transferencia de energía— y además, es símbolo del pacto de Dios (Leviticos 2:13; Ezequiel 43:24).
Cuando tomamos el salero en la mesa y unos granos caen fuera de nuestro plato, cada uno de esos pequeños granos …
