Las Vegas, donde la esperanza nunca muere

Las Vegas, donde la esperanza nunca muere. La esperanza es ganarle al croupier, al dealer, a la máquina tragamonedas.

Los ingenieros del diseño han transformado la materia en habitáculos temáticos, hermoseándolos para engañar a la realidad, imitando el palacio de César, a la monumental ciudad neoyorquina o a la romántica Venecia. Entonces la histeria se hizo casino.

La zonas de enfrentamiento hombre-máquina están a reventar: no cabe nadie más. Todos se han congregado en estas inmensas catedrales imperiales de lo efímero —Lipovetsky dixit—, dónde se practica la nueva y excitante religión del placer de la recompensa inmediata.

Al entrar en las inmensas fauces del monstruo come dinero, me envuelve una refrescante y perfumada atmósfera potenciada con oxígeno y …